En la segunda parte del artículo sobre «Conversores de documentos de PDF a Word», el Director de The TR Company S.A. Pablo Crescentini te cuenta algunos problemas que pueden surgir y sus soluciones. ¿Qué esperás para enterarte?

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Por Pablo Crescentini

En el anterior artículo «Consejos para convertir documentos de PDF a Word», te conté sobre los principales programas utilizados para realizan esta conversión tan necesarias en la traducción y algunos consejos a tener en cuenta. Ahora es momento de enumerar algunos problemas que pueden surgir y las cuestiones a tener en cuenta para que no te sucedan.

Es fundamental tener en cuenta que, en general, estos programas apuntan más a presentar una reproducción del documento en Word, tratando de que quede lo más parecido posible, dejando un poco de lado algunas cuestiones de usabilidad. A continuación, voy a incluir algunos de los problemas más habituales que vemos cuando trabajamos con documentos compartidos:

  • Tamaños de página y márgenes: Es importantísimo revisar estos dos tamaños antes de empezar a trabajar, ya que pueden causar que se descompagine todo y conviene empezar por ahí para no encontrarnos, una vez que terminamos la traducción, con que estos valores no se pueden modificar sin arruinar todo. Lo principal es revisar que los tamaños sean uniformes a lo largo de todo el documento (salvo que, intencionalmente, busquemos que algunos no lo sean). También es importante asegurarse de que sean tamaños estándar (en particular el tamaño de página, si después el documento va a imprimirse) y que los márgenes no sean extremadamente chicos o grandes. Por ejemplo, puede ocurrir que algo que es en realidad un encabezado o pie de página el conversor lo detecte como texto normal, y cree para ello un margen de, por ejemplo, 0,2 cm cuando lo habitual puede rondar los 2 o 3 cm.
  • Saltos de página, de sección, de columna: También con la intención de que el convertido sea un reflejo lo más fiel posible del original, el conversor suele insertar muchas veces distintos saltos a lo largo del documento que, de haberlo redactado desde cero, no usaríamos. Los saltos de sección, por ejemplo, permiten usar distintos tamaños de página o de márgenes, cosa que sería muy raro tener que usar. Uno de los problemas que causa esto es que, si queremos eliminar alguno de estos saltos, puede descompaginarse todo el texto que sigue o que le antecede. La solución a esto suele ser asegurarse de que el formato de página y de párrafo sea el mismo antes y después del salto, para que Word no intente acomodarlo y termine descompaginando todo. Para poder ver si existen estos saltos, tenemos que apretar el botón ¶ de Word, que muestra marcas de párrafo y otros formatos ocultos.
  • Saltos de línea: Algunas veces puede pasar que el conversor interprete como saltos de línea algo que en realidad no lo era, o que era un salto de párrafo. Para ver los saltos de línea, también hay que apretar el botón ¶, y los saltos de línea nos van a aparecer con el símbolo ↵. Una diferencia entre salto de línea y salto de párrafo es que el salto de párrafo crea un párrafo nuevo a continuación (dejando el espaciado entre párrafos que hayamos elegido) mientras que el salto de línea creo algo similar al renglón siguiente de un mismo párrafo, sin el espaciado. Para crear un salto de línea en lugar de un salto de párrafo, hay que apretar shift+enter. Un uso del salto de línea es, por ejemplo, si necesitamos hacer algún corte en un texto muy largo dentro de una viñeta, como este párrafo:
    Haciendo el salto de línea, tenemos casi un párrafo nuevo, pero sin que se cree una nueva viñeta
  • Encabezados y pies de página: En general (aunque los programas siguen mejorando esta y otras cuestiones), el texto en encabezados y pies de página los programas suelen reconocerlo como parte del texto principal, configurando unos márgenes muchas veces ridículos y, lo que es más importante, no aprovechando las funciones automáticas de Word para estas cosas. Si lo detectamos, es importante insertar los encabezados y pies de página con la función correspondiente y eliminar esas cuestiones del texto principal, para darle una mejor presentación a la traducción.
  • Notas al pie: También puede pasar, como con los pies de página, que el conversor no detecte como tales las notas al pie y las incluya como parte del cuerpo principal del texto. También acá hay que usar la función de notas al pie de Word y no usar algo manual.
  • Numeraciones/Viñetas: Si tenemos un listado, es posible que el conversor reconozca como algo manual listados que deberían ser automático, usando, en el caso de las viñetas, caracteres que no son los apropiados si no logra reconocerlos correctamente.
  • Caracteres: Como muchas veces el PDF original tiene manchas de escaneo o del paso del tiempo en documentos muy viejos, es importante tener en cuenta que ningún conversor puede hacer una evaluación que haría una persona. Es posible, y muchas veces pasa, que el programa confunda caracteres que son similares (por ejemplo, el número 1 con la letra L minúscula, entre muchos otros). Es importante estar atentos a esto y remitirse siempre al PDF original para evitar introducir errores en la traducción. Si bien el reconocimiento de caracteres está mejorando mucho, sobre todo con el uso de diccionarios incorporados, no es infalible.
  • Texto convertido como imagen o en marcos: Suele ocurrir, por ejemplo, que los sellos de o que algunas cosas separadas del texto principal queden convertidas como imagen o bien en cuadros de texto o en marcos. Como siempre lo más recomendable es no usar esto, salvo que sea necesario, hay que eliminar estos marcos y dejar el texto como texto normal.
  • Formato de fuente: Más allá de lo obvio (tamaño de letra, subrayado, negrita, etc), hay algunas opciones del formato de fuente que no solemos utilizar, pero que los conversores de texto cambian, en general, para peor. Para acceder a estas opciones, hay que buscar las opciones de fuente (apretando el botón de fuente o apretando Ctrl + M, siempre con el texto seleccionado). Ahí, en la viñeta Avanzado, vamos a encontrar las opciones de Espaciado entre caracteres, y lo ideal es dejar todo en normal y 100%, para evitar que el texto se vea un poco raro:

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Estos son algunos los problemas más comunes a los que hay que estar atentos. Por supuesto, puede que en algunos casos particulares puedan surgir otras cosas. Y siempre hay que tener en cuenta que, por lo menos en el futuro cercano, es muy poco probable que un conversor de texto pueda llegar al nivel de detalle que podemos hacer como personas.

Te invitamos a dejarnos en los comentarios tu experiencia con este tipo de programas y consultas específicas que tengas al respecto.

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