Después de 23 años de trabajar con los principales estudios jurídicos del país y del mundo vamos a enumerar las 10 lecciones que aprendimos.

Las 10 lecciones aprendidas:

1. Los grandes estudios jurídicos tienen un nivel altísimo de exigencia en todos los aspectos, tanto en cuanto a calidad, velocidad de respuesta, precisión, etc.

2. Sus estándares de calidad también son altísimos. Es esencial entender la calidad en los términos del cliente: qué entiende mi cliente por calidad (solemos creer que somos nosotros quienes definimos qué es la calidad). 

3. El estudio jurídico sabe muy bien qué necesita y, en general, es muy preciso en sus requerimientos. No hay lugar para distracciones. 

4. La atención al cliente debe ser muy cuidada; el trato, respetuoso y cordial. 

5. Las vías de comunicación deben ser variadas. La respuesta, en lo posible, inmediata. Los horarios, amplios.

6. Los plazos y las formas de pago deben quedar claras desde el comienzo y luego, sin duda, las cumplirán. 

7. Es esencial entender y recordar los procesos administrativos del cliente: a quién debes recurrir para entregar una factura, para reclamar su cobro, qué datos necesitan que incluyas en tu factura, qué datos no debes incluir. Esto ahorrará tiempos tanto a vos como al estudio. 

8. Es clave comprender el concepto de urgencia y tener capacidad para dar una respuesta viable, profesional y comprometida. 

 9. La calidad se da por sentada, no es factor de negociación por precio o por urgencia. Si aceptas un plazo urgente, se asume que podrás cumplirlo sin que afecte la calidad de tu trabajo. 

10. Se valora mucho la especialización de los proveedores: especialización real y comprobada en tus trabajos, tanto en el producto final entregado como durante todo el proceso. 



Espero que esta información te resulte útil. 

Si precisás una traducción pública, contactanos.

Tal vez te puede interesar: